Si tenemos la dichosa bolsita podemos invitar a alguien a que nos acompañe, y si no la tenemos, podemos decirle a ese alguien que nos preste una (esa bolsita a veces resulta ser de medicamento con sabor a limón). En general realizo la invitación a través de la pandereta que nos separa.
Luego, mientras caminamos hacia la zona del hervidor de agua, la máquina de café, golosinas y el lavaplatos, fundamental para dejar limpia nuestra tasa de té y de nuestros compañeros de brebaje (también podemos encontrar las impresoras en ese sector, así que mandar a imprimir también puede ser una excusa para hacerse un té o para compartir), podemos hablar de cosas triviales o también de trabajo si se quiere, a veces hablamos de lo que vamos a comer a la hora del almuerzo o de las deliciosas exquisiteces que algunos cocinan en sus hogares.
Una vez llegado y teniendo nuestro recipiente limpio, verificamos que el hervidor contenga agua hervida, si no tiene agua, lo rellenamos con la que podemos sacar desde la llave del lavaplatos (si no hay agua, puede suceder que nos envíen a casa por razones sanitarias, como ocurrió hoy).
Esperamos a que el agua hierva y en el espacio que se da ahí, podemos seguir charlando de otras cosas, a veces el deporte es el tema principal, o algún libro que alguien se encuentre leyendo, o un nuevo teléfono que haya salido al mercado, los tópicos nunca faltan.
Teniendo el agua hervida, y la bolsita de té u otro menjunje que queramos tomar lista ya en la tasa, procedemos a verter dicha agua en el recipiente. Hay que esperar algunos minutos para que el líquido se impregne de la escencia de lo que queramos consumir (a algunos les gusta hacerse café), después estrujamos el líquido de la bolsita para no dejar mojado al momento de botarla en el recipiente de basura dispuesto para ello.
Si gusta, se le puede poner algún tipo de endulzante, como azucar, sucraloza, sacaroza, miel, o simplemente dejarlo así, dependiendo del gusto de cada comensal.
Para no quemarnos la lengua podemos ponerle un poco de agua fría, o esperar pacientemente a que se enfríe, lo que da más pie a la conversación. Si tenemos varias cosas que hacer, podemos llevarnos nuestra bebida a nuestros puestos, con la promesa de más tarde compartir otro momento como este.
Después de saciada la sed, volvemos a nuestro trabajo para que el país siga avanzando.
Y así es como yo creo que se debería hacer una tasa de té.
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